El Amarone procede de las mismas colinas que el Valpolicella, al norte de Verona, pero de una técnica antigua: las mejores uvas se vendimian y se dejan pasificar algunos meses en secaderos, perdiendo agua y concentrando azúcares y aromas. Cuenta la leyenda que nació de una barrica de Recioto, el passito dulce de la zona, que fermentó hasta el final por error. Reconocido como tipo de la DOC en 1990, se convirtió en DOCG autónoma en 2010, con las menciones Classico y Valpantena.
Las uvas son Corvina, que puede sustituirse en parte por Corvinone, y Rondinella, con pequeñas proporciones de otras variedades locales. La crianza mínima es de dos años desde el 1 de enero siguiente a la vendimia, cuatro para la Riserva; la graduación mínima es de 14 grados y el vino suele superar los 15.
Color granate profundo, aromas de cereza en licor, ciruela pasa, cacao y especias, cuerpo pleno con tanino envolvente y un final cálido, casi dulce aunque siga siendo seco. Es un vino para grandes asados, estofados al Amarone, caza y quesos muy curados, o para la meditación.








