La Rondinella es la segunda uva de la Valpolicella, en el Véneto. Junto a la Corvina entra en el Valpolicella, el Ripasso, el Amarone y el Recioto, y más al oeste en el Bardolino. Rara vez se embotella sola, pero sin ella los tintos de Verona serían distintos: aporta color, fruta y regularidad, y aguanta como pocas uvas los meses de pasificado.
Origen y nombre
Es una uva de la provincia de Verona, cultivada en las colinas al norte y al este de la ciudad y alrededor del lago de Garda; fuera de aquí es casi desconocida. Los análisis de ADN la han señalado como hija de la Corvina, con la que comparte el territorio desde siempre. El nombre no tiene una explicación segura: la tradición lo relaciona con las golondrinas (rondini), porque el color oscuro de las bayas recordaría su plumaje o porque a los pájaros les gustaría especialmente.
En el viñedo
La Rondinella es vigorosa, productiva y constante: madura con regularidad, resiste bien las enfermedades y da cosechas fiables incluso en los años difíciles. Por eso los viticultores siempre la han apreciado, a veces más por la cantidad que por la finura. Tradicionalmente se conduce en pérgola veronesa, hoy a menudo acompañada de la espaldera. Tiene la piel gruesa y resistente, y esa es su virtud más valiosa: en los secaderos, donde las uvas para el Amarone y el Recioto reposan tres o cuatro meses, sus racimos se conservan sanos y pierden agua sin enmohecerse.
Su peso en los vinos
El reglamento del Valpolicella DOC exige del 45 al 95% de Corvina, en parte sustituible por Corvinone, y del 5 al 30% de Rondinella, con pequeñas cuotas de otras uvas locales como la Molinara. Las mismas uvas sirven para el Amarone della Valpolicella, seco, y para el Recioto della Valpolicella, dulce, ambos de uvas pasificadas. En el Bardolino, en las colinas del Garda, la Rondinella puede llegar al 40%. En todos estos vinos la Corvina da aroma y estructura; la Rondinella añade color, fruta y un apoyo constante.
En la copa
Vinificada sola, algo que hacen pocos productores, la Rondinella da un tinto de color rubí brillante, con aromas de cereza, guinda y pequeños frutos rojos y una nota herbácea y especiada. Tiene taninos suaves, acidez moderada y cuerpo medio: un vino para beber joven, más sencillo que la Corvina. En el ensamblaje estos rasgos se convierten en una virtud, porque redondean el carácter más nervioso de la Corvina.
Bodegas y territorio
Entre las bodegas de nuestro directorio, la Azienda Agricola Vicentini Agostino trabaja en Colognola ai Colli, entre Soave y Valpolicella. La Rondinella figura también entre las uvas de la DOC Garda Colli Mantovani, en Lombardía, pero su casa sigue siendo la provincia de Verona.
En la mesa
Los vinos en los que entra la Rondinella son los de la cocina veronesa. El Valpolicella joven acompaña embutidos, bigoli y risotto al tastasal; el Ripasso la pastissada de caval y el cocido con salsa pearà; el Amarone el estofado, la caza y el Monte Veronese curado. El Recioto se sirve con dulces secos y tartas, o con quesos azules.
