El Barbaresco nace en la orilla derecha del Tanaro, a pocos kilómetros al noreste de Alba, en una zona mucho más pequeña que la del Barolo: los municipios de Barbaresco, Neive y Treiso y la pedanía albesa de San Rocco Seno d'Elvio, con unas setecientas hectáreas de viñedo. El vino toma el nombre del pueblo y debe su perfil moderno a Domizio Cavazza, que a finales del siglo XIX fundó aquí la primera bodega cooperativa. La DOC es de 1966 y la DOCG de 1980.
El pliego solo admite Nebbiolo. La crianza mínima es de 26 meses desde la vendimia, 9 de ellos en madera, frente a los 38 del Barolo; la Riserva exige 50. La graduación mínima es de 12,5 grados. También aquí el territorio se ha cartografiado en menciones geográficas adicionales, 66 en total, que identifican viñedos y aldeas.
Frente al Barolo, el Barbaresco suele ser más fino y estar listo antes: color granate, aromas de rosa, frambuesa y especias, tanino denso pero menos imponente. Acompaña carnes rojas, caza de pluma, setas y trufa, y los quesos curados de las Langhe.











