El Ruchè es una uva muy original del Piamonte: una uva tinta aromática, cultivada casi solo en unas pocas colinas del Monferrato de Asti. La denominación comprende por entero siete municipios de la provincia de Asti: Castagnole Monferrato, Grana Monferrato, Montemagno Monferrato, Portacomaro, Refrancore, Scurzolengo y Viarigi. Los viñedos están entre 120 y 400 metros de altitud y ocupan unas 204 hectáreas, con una producción de 8.250 hectolitros. La DOC data de 1987 y la DOCG de 2010.
Una uva de origen misterioso
Según una tradición, el Ruchè lo habrían traído en el siglo doce monjes cistercienses llegados de Borgoña. También el nombre tiene una etimología incierta: para unos viene de los viñedos que rodeaban una pequeña iglesia dedicada a san Roque, hoy desaparecida; para otros, de un término piamontés. Lo cierto es que durante mucho tiempo la variedad sobrevivió en pocas viñas, antes de ser redescubierta y valorizada.
Las reglas
El pliego exige al menos un 90 % de Ruchè, con Barbera y Brachetto hasta el 10 %. La graduación mínima es del 12,5 %. El Riserva, y el vino con el nombre del viñedo en la etiqueta, envejecen al menos dos años, uno en barrica, y no salen antes del 1 de noviembre del segundo año tras la vendimia.
En la copa el Ruchè es rubí con reflejos violáceos, con aromas intensos de rosa, violeta, pétalos marchitos, frutos rojos y pimienta: una nariz casi de blanco aromático, sorprendente para un tinto. En boca es suave, con tanino delicado y un ligero toque amargo al final.
En la mesa
El Ruchè es un vino excelente para quesos sabrosos de curación media y larga, como Castelmagno, Grana Padano y tomas, y para los platos típicos piamonteses: bagna càuda, finanziera, agnolotti. También marida bien con la caza. En las mismas colinas nacen la Barbera d'Asti y los vinos del Monferrato.

