Gattinara es un municipio de la provincia de Vercelli, al pie de los Alpes, en la orilla derecha del río Sesia. Aquí el Nebbiolo, llamado localmente Spanna, da uno de los tintos más longevos del Piamonte. La denominación abarca todo el término municipal: unas 98 hectáreas de viñedo, con una producción de 3.820 hectolitros. Es una de las denominaciones más pequeñas y antiguas de Italia: DOC desde 1967, DOCG desde 1990.
El Nebbiolo del norte
Los viñedos se sitúan entre 250 y 550 metros de altitud, en colinas de origen volcánico y porfírico, con suelos ácidos y ricos en minerales, muy distintos de las margas calcáreas de Barolo y Barbaresco. El clima, más fresco e influido por las montañas, da vinos de gran acidez y finura.
El pliego exige al menos un 90 % de Nebbiolo, con pequeñas aportaciones de Uva Rara, hasta el 10 %, y de Vespolina, hasta el 4 %. La graduación mínima es del 12,5 %.
Largas crianzas
El Gattinara envejece al menos 35 meses, 24 de ellos en barrica, y no sale antes del 1 de octubre del tercer año tras la vendimia. El Riserva envejece al menos 47 meses, 36 de ellos en barrica. En la copa es granate, con aromas de rosa marchita, violeta, frutos rojos, especias y un toque ferroso; el tanino es denso pero elegante y la acidez firme. Aguanta muy bien décadas en botella.
Una historia de cortes y de ciencia
La viticultura en Gattinara es anterior a la conquista romana. Las fuentes recuerdan que en 1378 el vino ya se exportaba; en 1525 el canciller Mercurino di Gattinara regalaba barricas del vino local a las cortes europeas. En 1872 nació en Gattinara la Real Estación Enológica Experimental, con escuela de enología, bodega experimental y estación meteorológica. En la mesa, el Gattinara acompaña estofados, caza, risottos de setas y quesos curados.



