VINOS TINTOS
  • 20 DE AGOSTO DE 2026
  • 7 min
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Barolo Castellero Fratelli Barale: verticale 2011 - 1985

Participé en el evento Life of Wine en Roma, donde se degustaban algunos vinos de importantes bodegas del panorama enológico nacional. La particularidad de Life of Wine es que las empresas participantes presentan al menos dos añadas históricas...

Alessandro Genova

por Alessandro Genova
Catador solo por 24h

Barolo Castellero Fratelli Barale: verticale 2011 - 1985

Participé en el evento Life of Wine en Roma, donde se degustaban algunos vinos de importantes bodegas del panorama enológico nacional. La particularidad de Life of Wine es que las empresas participantes presentan al menos dos añadas históricas del vino elegido, además de la que está en comercialización.

Durante mis catas me detuve en la verticale de Barolo Castellero de la bodega Fratelli Barale, que tuve el privilegio de visitar en la primavera de 2015. Una bodega que se encuentra en el corazón de Barolo, en un palacio del siglo XIX con entrada bajo un arco de bóveda. En los sótanos se encuentran los espacios destinados a la vinificación y a la crianza de los vinos, incluidas las barricas históricas.

La Fratelli Barale fue fundada en Barolo en 1870 por Francesco Barale, propietario de viñedos en algunas de las zonas más vocacionadas del municipio, así como en la colina de la Bussia en Monforte d'Alba. En aquella época, el Barolo moderno había sido creado poco antes gracias a la Marchesa Colbert Falletti y a Camillo Benso con el apoyo del enólogo Louis Oudart, como relaté tras la visita a la Marchesi di Barolo realizada también en aquellos días de casi dos años atrás. Pero existen rastros de la familia Barale desde 1600, según consta en antiguos registros parroquiales. En aquella época, la familia Barale ya poseía en Barolo los viñedos en las zonas de Castellero, Cannubi, Preda y Costa di Rose. En tiempos más recientes, la Fratelli Barale estuvo entre los primeros en vinificar el Nebbiolo en pureza procedente de viñedos individuales. Hoy son Sergio Barale y sus hijas Gloria y Eleonora quienes dirigen la empresa. Precisamente Eleonora me recibió en la bodega durante mi viaje por las Langhe.

La bodega se extiende sobre una superficie de viñedo de 20 hectáreas cultivadas en régimen biológico: el abonado con estiércol, el desyerbado manual, la instalación de nidos para aves insectívoras son algunas de las buenas prácticas aplicadas para proteger la vegetación y la fauna autóctonas, y conservar el suelo en armonía con la naturaleza. Son siete las hectáreas conducidas a Nebbiolo da Barolo: cuatro con orientación suroeste para el Castellero, viñedo de al menos 35 años de edad que da vida al vino del que hablaremos en breve; una hectárea cada una para los cru Preda, Costa di Rose y Bussia que representan todavía, como hace más de un siglo, el corazón de la finca. A estos se suma una parcela de Nebbiolo da Barbaresco en Serraboella (en el municipio de Neive).

El Castellero se produce en suelos de predominio arcilloso a partir de vides antiguas. También se utilizan los clones de Nebbiolo menos productivos como el Michet y el Rosè, junto al Lampia. El viñedo, conducido en Guyot con un marco de plantación de 3500 cepas por hectárea, es objeto de constantes actividades de poda en verde y de aclareo de racimos, realizadas a mano. En bodega, los procesos de vinificación y de crianza de los Barolo Castellero – como los de los demás Barolo de la casa – mantienen una orientación tradicional. El vino fermenta en tinos troncocónicos de madera, utilizando levaduras indígenas seleccionadas del viñedo Castellero. Luego se somete a una maceración adicional de aproximadamente un mes con frecuentes remontados. Después cría durante tres años en barricas de roble francés de 15-30 hectolitros en las bodegas subterráneas, donde la temperatura se mantiene constantemente fresca, y en botella durante al menos un año.

Pasamos a la verticale

Barolo Castellero 2011

Comenzamos con el millesimo 2011, añada cálida y temprana que provocó un significativo adelanto en el desarrollo vegetativo primaveral. Tras el calor estival, las favorables lluvias de septiembre propiciaron la culminación de la maduración del Nebbiolo, variedad tardía, mejorando en acidez y aromas.

El 2011 se muestra con tonos rubí transparente, dibujando un cuadro de señorial refinamiento. Precisa la correspondencia olfativa, con una nariz afrutada de ciruela, confitura de cereza y naranja sanguina, luego violeta y peonía. Aparecen después notas de regaliz y quina, tomillo, bergamota y balsámicas en el final. La añada cálida se manifiesta más en el paladar, con un cuerpo aterciopelado, un tanino concentrado en el centro de la boca, aunque bien pulido. La acidez está, no obstante, muy bien presente. Casi en equilibrio pero todavía en tensión, dada la extrema juventud y la gran perspectiva evolutiva que tiene por delante.

Barolo Castellero Riserva 2007

El 2007 registró un comportamiento climático anómalo con un brote muy anticipado a causa de un invierno especialmente suave. Por el contrario, en agosto se registraron temperaturas inferiores a la media reduciendo el adelanto de la maduración de la uva, que fue, por lo demás, excelente desde un punto de vista cualitativo.

Color granate con destellos rubí. Olfato particularmente fino, con aromas de cereza en confitura y mora en evidencia, luego violeta, clavo de olor, tostados de café con cierre mentolado. Boca amplia, con alcohol y suavidad para equilibrar un tanino importante y maduro. Vino de gran placer ya perfectamente disfrutable.

Barolo Castellero Riserva 2003

El 2003 se caracterizó por la estabilidad del clima soleado y por la casi ausencia de lluvia. Una confluencia de factores que elevó las temperaturas medias hasta los máximos históricos de la zona, manteniéndolas durante un período muy prolongado. Gran el contenido azucarino de las uvas en la vendimia, con acideces adecuadas.

De color granate pleno, evolucionado. Nariz todavía afrutada: confitura de frutos del bosque, de cerezas y luego especias dulces, polvo de cacao y regaliz para un final todavía afrutado. Boca importante, más dinámica de lo esperado, con un tanino en evidencia y una acidez sorprendente para una añada tan cálida. Sabroso el cierre mineral.

Barolo Castellero Riserva 1997

El año, iniciado bajo el signo del frío y las nevadas, desde finales de enero hasta mayo registró un largo período de clima seco con temperaturas superiores a la media. Tras el verano, septiembre fue cálido, con escasas precipitaciones pero bien ventilado. El comportamiento del año completo favoreció una notable acumulación de azúcares en las uvas. Vendimia temprana.

Granate transparente, en nariz percibimos sensaciones terciarias de gran placer. Notas de fruta madura y en confitura, como ciruela, mora pero también balsámicas, intensas y amplias. Luego sotobosque, matices de especias y rosa marchita en un cuadro de gran complejidad. Boca en perfecto equilibrio, donde sedosos taninos y frescura equilibran la bella suavidad. El Castellero 1997 representa el emblema del Barolo que acaba de entrar en una probable larga madurez y que se distingue por su mesura y elegancia. Donde cada elemento, nunca predominante sobre los demás, contribuye a un cuadro armonioso.

Barolo Castellero Riserva 1985

Añada excepcional a pesar de las particulares condiciones climáticas. Tras un invierno muy frío se asistió a una gradual recuperación en las fases vegetativas, con una equilibrada distribución de las lluvias. La frescura general de la añada se transmitió al vino, permitiéndole atravesar tan bien el tiempo.

El vino muestra un color teja con amplios ribetes anaranjados, una bella limpidez y una luminosa transparencia. Perfil olfativo amplio y articulado. Ataque caracterizado por evolucionadas notas de tabaco y cuero, a las que siguen aromas tostados y de quina sobre un fondo levemente terroso. Luego recuerdos afrutados, cereza en aguardiente, naranja amarga. Cierre balsámico. En boca impresiona por la majestuosa frescura perfectamente integrada al tanino y en equilibrio con el alcohol y la suavidad. La mineralidad connota la larga persistencia gusto-olfativa. Me pregunto por cuánto tiempo más este bellísimo millesimo podrá procurarnos estas emociones.

Emociones que no han faltado al degustar las distintas añadas de este maravilloso cru de Barolo, magistralmente interpretado por la histórica Fratelli Barale. Demostrando cómo el respeto al territorio y la tradición representan la combinación ganadora.

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