El Fiano di Avellino nace en las colinas de la provincia de Avellino, entre los 300 y los 600 metros, en veintiséis municipios alrededor de la capital: Lapio, Montefalcione, Summonte, Candida y Santo Stefano del Sole están entre los más conocidos. Los suelos son arcillosos y calcáreos, con cenizas volcánicas en algunas zonas, y el clima es fresco para el Sur, con vendimia en octubre. La variedad es antiquísima: el nombre Apianum, que el pliego permite en la etiqueta, procede de las abejas atraídas por el dulzor de las bayas según los autores latinos.
La DOC es de 1978 y la DOCG de 2003. El pliego exige al menos un 85 % de Fiano, con el resto de Greco, Coda di Volpe o Trebbiano toscano, y una graduación mínima de 11,5 grados. Desde hace algunos años existe también la Riserva, con crianza más larga.
Joven tiene aromas de pera, avellana y flores blancas; con los años desarrolla notas de miel, cera e hidrocarburo que lo acercan a los grandes blancos de guarda. Acompaña pescados, mariscos, carnes blancas y quesos de pasta blanda.








