BODEGAS
  • 7 DE AGOSTO DE 2026
  • 6 min
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Taurasi di Terredora: degustación en bodega

Ya habíamos conocido la bodega irpina Terredora y sus vinos. Hace un año estuvimos con Paolo Mastroberardino en el Ristoro degli Angeli, trattoria romana, durante una cena-degustación que maridaba con algunos platos de la cocina típica, cuatro de los...

Alessandro Genova

por Alessandro Genova
Catador solo por 24h

Taurasi di Terredora: degustación en bodega

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Ya habíamos conocido la bodega irpina Terredora y sus vinos. Hace un año estuvimos con Paolo Mastroberardino en el Ristoro degli Angeli, trattoria romana, durante una cena-degustación que maridaba con algunos platos de la cocina típica, cuatro de los vinos Terredora. Este año fui invitado por Paolo al evento "tardes en bodega", seminario de profundización sobre el territorio y la realidad empresarial con una degustación de una selección de vinos Terredora ya no disponibles en el mercado.
La cita es a las 16 en la bodega en Montefusco: salgo de Roma a la una y media de la tarde y me dispongo a recorrer los 275 km hacia la Irpinia, para llegar a la bodega. Llego unos minutos después de las 16 pensando que llegaba tarde. Por suerte también llego a tiempo de ser entretenido, junto a una docena de asistentes, por Walter, el patriarca de la familia y padre de Paolo. Una docena de degustadores, es decir, más o menos el número que había imaginado. Pero cometía un grave error de valoración.
Cuando todo está listo llega Paolo, a quien saludo, como hacen las demás personas presentes en la sala. Nos invita a seguirle y, al salir de la sala de recepción, me doy cuenta enseguida de que seremos más. Muchos más..
Nos encaminamos hacia la bodega, donde, en el local con la instalación de embotellado, hay dispuesta una mesa con 70 puestos. Elijo mi sitio y noto enseguida que tengo nada menos que 12 copas frente a mí. Paolo introduce la degustación contando qué haremos, qué vinos degustaremos con el objetivo de comprender el territorio y las más nobles variedades de uva que se cultivan en él. Nos explicará, además, la filosofía empresarial con la que se elabora el vino y, en definitiva, nos hará descubrir la capacidad de evolución de estos vinos, independientemente de la uva con la que están elaborados y de la añada de vendimia.
Programa apasionante: la mente roza el pensamiento de que luego tendré que recorrer otros 275 km para volver a casa, sabiendo, además, que me quedaría en la bodega también para cenar. Luego aparto el pensamiento y centro la atención en la majestuosidad de la mesa y en su fascinante ubicación: 840 copas dispuestas en la bodega, no puede haber situación más emocionante.

Paolo nos presenta entonces la empresa, relata sus principales vicisitudes y nos habla de los viñedos en los municipios irpinos donde se cultivan las uvas. 200 hectáreas cultivadas con las principales variedades campanas: desde el Aglianico al Fiano, desde el Greco a la Coda di Volpe y la Falanghina. Nos presenta entonces los vinos que degustaremos, en orden: el Fiano di Avellino Campore de las añadas 2010, 2009 y 2007; el Greco di Tufo Loggia della Serra 2009; el rosado RosaeNovae 2013, quizás el único de los vinos pensado para beberse solo de joven; el Taurasi Fatica Contadina 2009; el Taurasi Pago dei Fusi de los milésimos 2008, 2007 y 2005; y finalmente el Taurasi CampoRe Riserva 2007, 2006 y 2003.
A medida que avanzamos, Paolo nos proporciona la información esencial sobre los crus de la empresa, sobre la evolución climática de las añadas de los vinos en degustación (con los que cubrimos prácticamente el arco temporal de una década). Pero el objetivo de este relato no es el de detallar la degustación técnica en la que participamos. Ni mucho menos el de hacer un recuento de la evolución del clima en la Irpinia durante esta primera parte de los años 2000. Quisiera en cambio centrar la atención en el vino que quizás más me ha impactado. Pero no porque sea mejor que los demás. Considero que es francamente imposible decantarse por uno de estos vinos siguiendo este criterio. La elección ha recaído en el vino-emblema de lo que puede dar esa gran uva que es el Aglianico, si se trabaja correctamente en el viñedo y en la bodega en relación con la evolución climática de esa añada específica.
Tras larga reflexión y no pocas vacilaciones, la elección ha recaído en el Taurasi Pago dei Fusi 2005. Es un gran vino, elaborado con uvas Aglianico en pureza, uvas que provienen de los viñedos situados en Petradefusi, en las colinas que dominan el valle del río Calore. En el viñedo las uvas son seleccionadas y recogidas a mano, mientras que en la bodega la maceración sobre las pieles dura 12 días a temperatura controlada (28°C). Completada la fermentación, el vino reposa 14 meses en barrique para continuar la crianza durante al menos otros 24 meses en botella. "Al menos" nos parece un término de lo más apropiado en un caso como este.
La añada es muy buena aunque no tan excelente como la 2004 que la precedió (y que no estaba en la degustación). El clima, generalmente más húmedo, hizo que la mayor frescura se apreciara desde la concentración cromática del vino. Que nos pareció con una vestimenta rubí todavía profundo, con un borde granate apenas insinuado. Impresiona el contraste con el 2007 (añada de 5 estrellas) y con el 2008 (muy similar al anterior en cuanto a evolución climática), que se presentan con una intensidad cromática decididamente menos acentuada. Bellísima la luminosidad de la muestra que describimos. Girando la copa, como todos los demás Taurasi en degustación, forma lágrimas espesas que descienden lentamente, señal de la gran estructura del vino.
En nariz el vino es intenso, amplio con aromas todavía de pequeños frutos rojos en confitura que dejan espacio a matices más terciarios de sotobosque, hongos, especiado de pimienta negra y clavo, un toque de tabaco y regaliz en el final. La complejidad de la fracción aromática es verdaderamente ejemplar. En boca el vino equilibra el alcohol y la suavidad majestuosos con un latigazo de frescura y con el tanino, sedosísimo pero de enorme cuerpo. Intenso y muy persistente (¡permanece en boca durante minutos!) con retrogusto retro-olfativo balsámico, el vino demuestra ser armónico y haber entrado apenas en su madurez. Su gran frescura nos hace presagiar aún un largo camino en la senda de la evolución. Vino para maridar desde hoy con los grandes asados de caza y con quesos particularmente curados.
Verdaderamente un grandísimo Taurasi, magistral expresión de Aglianico que proviene de este afortunado territorio y de la habilidad del hombre que trabaja en él. De Paolo y de su equipo, a quienes agradecemos las emociones que nos regalan.

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