Chianti es el nombre histórico de una zona de colinas entre Florencia y Siena, pero la denominación que hoy lleva ese nombre es mucho más amplia: abarca buena parte de la Toscana central, en las provincias de Florencia, Siena, Arezzo, Pisa, Pistoia y Prato. Reconocida como DOC en 1967 y como DOCG en 1984, se divide en siete subzonas que pueden figurar en la etiqueta: Colli Aretini, Colli Fiorentini, Colli Senesi, Colline Pisane, Montalbano, Montespertoli y Rùfina.
El Sangiovese debe suponer al menos el 70 % de las uvas; pueden acompañarlo Canaiolo, Colorino y otras variedades tintas autorizadas en la Toscana, mientras que las uvas blancas, antes parte de la receta tradicional, se limitan a pequeñas proporciones. El Riserva exige al menos dos años de crianza; el Superiore tiene reglas más estrictas de rendimiento y graduación. La zona histórica entre Florencia y Siena está amparada en cambio por la DOCG distinta Chianti Classico.
Rojo rubí vivo, con aromas de cereza, violeta y una nota terrosa, tanino presente y una acidez que pide comida: es el vino de la pasta con ragú, las carnes a la brasa y la cocina de cada día.











