El Rosso di Montalcino nace en las mismas colinas que el Brunello di Montalcino, en el municipio de Montalcino, provincia de Siena. Misma uva, misma zona, reglas distintas: donde el Brunello exige años de crianza, el Rosso está pensado para beberse antes, con toda la frescura y la fruta del Sangiovese. La DOC se reconoció en 1983. Los viñedos inscritos ocupan unas 510 hectáreas, con una producción de 32.375 hectolitros.
Sangiovese al 100 %
El pliego exige Sangiovese puro, que en Montalcino llaman Brunello. La graduación mínima es del 12 %. El vino envejece unos diez meses y no sale antes del 1 de septiembre del año siguiente a la vendimia. Muchos productores lo elaboran con las viñas más jóvenes o con las parcelas menos aptas para el envejecimiento largo; otros le dedican viñedos propios: por eso el estilo varía de una etiqueta a otra.
En la copa es rubí brillante, con aromas de cereza, mora, violeta y hierbas aromáticas, y una boca jugosa, con acidez viva y tanino presente pero ya suave. Es la forma más directa de conocer el Sangiovese de Montalcino.
Un vino para la mesa
Sus cualidades brillan con la cocina toscana de sabores francos y decididos, pero también sabe acompañar las cocinas internacionales. Marida con platos de estructura media: pasta con salsa de carne, de ave, de setas o de trufa, risottos, segundos de cerdo o de ternera. Es el tinto cotidiano de la Toscana más famosa por sus grandes vinos de guarda.
Montalcino y alrededores
Montalcino es un pueblo medieval sobre los valles del Orcia y el Ombrone, con viñedos en todas las laderas de la colina y climas distintos entre norte y sur. Para descubrir el territorio vecino, la DOC Orcia reúne los vinos del Val d'Orcia.

