Sant'Antimo toma su nombre de la abadía románica que se alza en el valle bajo Castelnuovo dell'Abate, en el sur del municipio de Montalcino, provincia de Siena. La denominación, reconocida en 1996, abarca parte del territorio de Montalcino y nació para dar nombre a los vinos de la zona que no entran en el Brunello ni en el Rosso di Montalcino, ambos de Sangiovese puro.
Libertad de coupage
El Bianco y el Rosso pueden usar en cualquier proporción las uvas autorizadas en la zona: un margen que los productores de Montalcino aprovechan para coupages de Sangiovese y variedades internacionales. Existen además los varietales, cada uno con al menos un 85 % de la variedad indicada: entre los blancos, Chardonnay, Pinot Grigio y Sauvignon; entre los tintos, Cabernet Sauvignon, Merlot y Pinot Nero. Completa la gama el Novello. La graduación mínima es del 11 %.
Vin Santo y Occhio di Pernice
La tradición toscana de los vinos dulces vive en el Vin Santo, de al menos un 70 % de Malvasia Bianca Lunga y Trebbiano toscano, y en el Vin Santo Occhio di Pernice, rosado, del 50 al 70 % de Sangiovese y del 30 al 50 % de Malvasia Nera. Ambos permanecen unos tres años en barricas pequeñas y no salen antes del 1 de noviembre del tercer año tras la vendimia; las versiones Riserva, unos cuatro años.
El Vin Santo es ambarino, con aromas de frutos secos, miel, albaricoque seco y especias; el Occhio di Pernice tiene color cobrizo y notas de frutos rojos confitados.
En la mesa
Los tintos de Sant'Antimo acompañan carnes a la brasa, caza, pici al ragú y pecorinos curados; los blancos, primeros platos ligeros, pescado y carnes blancas. El Vin Santo es el compañero clásico de los cantucci y los quesos azules. En la misma zona, fuera del municipio de Montalcino, se extiende la DOC Orcia, en el corazón de la Toscana sienesa.

