Orvieto se alza sobre una roca de toba encima del valle del Paglia, en el sur de Umbría, y sus vinos se citan desde hace siglos en documentos papales y en los viajes de los pintores del Renacimiento. La denominación, reconocida en 1971, es una de las pocas que cruzan una frontera regional: comprende municipios de la provincia de Terni y de la provincia de Viterbo, en el Lacio. La zona Classico corresponde a las colinas más cercanas a la ciudad.
El pliego se basa en Grechetto y Trebbiano toscano, llamado aquí Procanico, que juntos deben superar la mitad del vino, con Verdello, Drupeggio y Malvasia como complemento. Históricamente el Orvieto era abocado; hoy predomina el seco, pero se mantienen las versiones amabile y dolce, y en algunas añadas las uvas atacadas por la podredumbre noble, favorecida por las nieblas del lago de Corbara, dan vinos dulces concentrados. El Superiore tiene reglas más estrictas de rendimiento y graduación.
Amarillo pajizo claro, aromas de flores blancas, pera y almendra, cuerpo medio y final ligeramente amargo: es un blanco para entrantes, pescado de lago, carnes blancas y pasta con verduras.





