La DOC Barbera del Monferrato abarca las colinas del Monferrato entre las provincias de Alessandria y Asti, en Piamonte. Reconocida por el decreto del 9 de enero de 1970, cuenta con unas 567 hectáreas y una producción de 30.500 hectolitros. Es una denominación de tamaño considerable, pensada para una Barbera franca, para beber joven, junto a la versión más ambiciosa que desde 2008 tiene su propia DOCG.
Una uva de la tierra
El vínculo entre la Barbera y estas colinas es antiguo. En 1873 se la describía como una «uva conocidísima y una de las bases principales de los vinos del Astigiano y del bajo Monferrato, donde es autóctona y se cultiva desde hace muchísimo tiempo». Todavía hoy es una uva tinta central en el paisaje de las colinas entre el Tanaro y el Po.
El reglamento exige al menos un 85% de Barbera; el resto, hasta un 15%, puede proceder de Dolcetto, Freisa y Grignolino. El vino puede ser tranquilo o vivace, con una ligera aguja que acentúa su frescura. La graduación mínima es del 11,5% y no se prevén tiempos mínimos de crianza. Hasta 2008 existía también el tipo Superiore, que pasó a ser la DOCG Barbera del Monferrato Superiore.
En la copa
Es un tinto rubí, con aromas de cereza, ciruela y pequeños frutos rojos. En boca la acidez alta, típica de la Barbera, va acompañada de taninos suaves: un vino fluido, que invita a la segunda copa. La versión vivace es más ligera y se sirve ligeramente fresca.
En la mesa
Es un tinto para toda la comida: acompaña embutidos, agnolotti, risottos y sobre todo segundos de carne roja, como los asados. En las mismas colinas se elaboran la Barbera d'Asti DOCG y los vinos de la DOC Monferrato.
