En las Langhe la Barbera siempre ha convivido con el Nebbiolo, ocupando las laderas menos nobles y las partes bajas de las colinas alrededor de Alba. La denominación Barbera d'Alba, reconocida en 1970, comprende una cincuentena de municipios de la provincia de Cuneo entre las Langhe y el Roero, los mismos territorios del Barolo, el Barbaresco y el Roero.
El pliego exige al menos un 85 % de Barbera y permite hasta un 15 % de Nebbiolo, un rasgo que la distingue de la Barbera d'Asti, donde la uva va casi sola. La versión básica sale joven; el Superiore envejece al menos doce meses, cuatro de ellos en madera, y tiene una graduación mínima de 12,5 grados.
El suelo arcilloso-calcáreo de las Langhe y la cercanía al Nebbiolo dan una Barbera más oscura y concentrada que la de Asti: rubí intenso, aromas de guinda, ciruela y especias, acidez marcada y alcohol generoso. Aguanta platos contundentes: tajarin con ragú, estofados, carne cruda al estilo de Alba, quesos de curación media.





