Puede ocurrir que un apasionado consumidor de vino, no muy experto, se encuentre con copas de diversas formas y tamaños hallándose en medio de un laberinto.
El objetivo de este número de nuestra guía es proporcionar el "hilo de Ariadna" y evitar elecciones equivocadas y/o pasar vergüenza con los comensales.
Empecemos, ante todo, con la copa para el antipasto.
En general, se acompañan con vinos con burbujas, Franciacorta método Clásico, Champagne o Prosecco di Valdobbiadene, en todo caso vinos secos adecuados para aperitivos salados como escamas de Parmigiano, embutidos o pequeñas mozzarellas, etc.
La copa perfecta es la Flute.
Muchos lectores se estarán preguntando por qué no la clásica "copa de Champagne" tan querida por Luis XV y Madame de Pompadour sobre cuyo seno habría sido modelada dicha copa (o según otros por Luis XVI y su esposa María Antonieta, o para otros el pueblo inglés).

Esta copa realza muy bien el Perlage (cadenas de burbujas) y la boca estrecha conduce al olfato los aromas que estos vinos desprenden; favoreciendo también el ascenso de las burbujas y concentrando y prolongando así la efervescencia.
El tallo fino permite un agarre cómodo y evita el calentamiento de estos vinos que, recordamos, deben servirse a una temperatura entre los 6°-8°.
Si, para un Primer plato ligero quizás con pescado, optáis por un vino blanco fresco y joven, (10° - 12°), Vermentino di Gallura o un buen Frascati Superiore, una copa más amplia permite al vino abrirse y expresarse al máximo.

Recordad que la copa debe ser perfectamente transparente a la luz para poder apreciar los matices de color del vino que contiene. Las copas profesionales utilizadas por los Sommeliers son de cristal Ridler, pero también un buen vidrio, si es fino, cumple su función. Adecuada tanto para blancos estructurados como para vinos tintos jóvenes, esta versátil copa os permitirá no saturar demasiado el mantel.
Pasando a los Segundos platos, tanto de pescado como de carne, una copa de este tipo, ancha en el centro, facilita la oxigenación del vino, mientras que la boca más estrecha permite vehicular los aromas de vinos blancos más importantes; me refiero al Verdicchio dei Castelli di Iesi o un Friulano, (12°- 14°).
Excelente también para tintos con cuerpo como un buen Chianti Classico o Montepulciano d'Abruzzo (14°- 16°).

Mientras que se requiere un Ballon para vinos importantes y de larga crianza como Barolo, Nobile di Montepulciano o Brunello di Montalcino (18° - 20°), que acompañarán asados de larga cocción, caza, carnes trufadas o en todo caso platos elaborados. Esta copa permite al vino abrirse y oxigenarse ofreciendo una mayor superficie de contacto.

Por último, para los Postres recurrid, sin dudarlo, a los espumosos dulces como el Moscato d'Asti, Brachetto d'Acqui, etc., que deberán servirse rigurosamente en Copas.

Evitad, como a menudo nos sucede presenciar incluso en bodas, ver el pastel nupcial servido con Ferrari o Berlucchi en Flute. Grave error: los dulces, a diferencia de los demás platos, deben ir en concordancia con el vino dulce y servirse en copas.
Al igual que los platos del menú, los vinos también deben servirse "en progresión".
La regla fundamental es no retroceder nunca. La secuencia de los vinos irá por tanto del más ligero al más con cuerpo, del vino joven al más envejecido, del seco al dulce, del menos aromático al más aromático.





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