La IGT Bergamasca abarca el territorio vitivinícola de la provincia de Bérgamo, en Lombardía, desde las colinas que rodean la ciudad hasta las laderas de los valles prealpinos. Se creó en 1995, con el decreto del 18 de noviembre de ese año. Hoy cuenta con unas 67 hectáreas y una producción de 4.700 hectolitros.
Qué es una IGT
Una Indicazione Geografica Tipica garantiza sobre todo el origen de la uva, y deja al productor mucha más libertad que una DOC. En la Bergamasca esta libertad afecta ante todo a las variedades: se pueden usar, en cualquier proporción, todas las uvas autorizadas para Lombardía. Es el espacio en el que las bodegas de la provincia experimentan con ensamblajes y variedades que no entran en las denominaciones de origen de la zona.
Los tipos
El reglamento prevé tres colores. El Bianco, el Rosato y el Rosso se elaboran con uvas del color correspondiente, sin porcentajes fijos. Junto a ellos están los vinos varietales, que llevan en la etiqueta el nombre de una uva: en ese caso, esa uva debe suponer al menos el 85%, con otras uvas no aromáticas para el resto. También hay un Novello, en tinto y en los tintos varietales.
La graduación mínima es del 10% y no se prevén tiempos mínimos de crianza. El estilo, por tanto, lo decide la bodega: desde blancos frescos y ligeros hasta tintos más estructurados criados en madera, pasando por vinos jóvenes para beber en el año.
En la mesa
La variedad de estilos se presta a la cocina de Bérgamo: los blancos acompañan los entrantes y los quesos frescos de los valles; los rosados, los embutidos; los tintos, la polenta, los casoncelli y los guisos de carne. En la misma región, hacia el este, se encuentran la Franciacorta y la DOC Cellatica, en las colinas de Brescia.
