¡Que levante la mano quien nunca haya comprado vino en el hipermercado!
Ya sea Hipermercado, Supermercado o tienda especializada, la forma en que se transporta, almacena y expone el vino influye mucho en lo que acabará en nuestra copa y a veces algunos comportamientos "peligrosos" podrían echar por tierra el excelente trabajo realizado en el viñedo y en la cantina.
Obviamente los problemas de conservación se amplifican cuanto más tiempo permanece una botella en el estante.
Desafortunadamente en la GDO (Gran Distribución Organizada) y en la DO (distribución organizada) a menudo se presta poca atención a estos aspectos y un comprador descuidado puede toparse con una compra desafortunada.
Los vinos deberían conservarse en locales frescos, en la oscuridad y con el grado de humedad adecuado y sobre todo reposar tumbados para mantener siempre el corcho húmedo, evitando así la oxidación del producto.
Las famosas vitrinas donde los supermercados e hipermercados exponen los vinos más destacados durante meses y meses, en posición vertical y expuestos a luz de neón no son en la práctica el ambiente ideal.
Me guardaría mucho de regalar una botella de Tignanello que lleva en pie ya unos tres meses en el supermercado que tengo debajo de casa, ¡no me gustan los papelones!
Por lo tanto, en caso de querer comprar una buena botella en la GDO me aseguraría, preguntando al responsable de la sección, si ese mismo vino está disponible en el almacén conservado en posición horizontal; de lo contrario acudiría, pagando algo más, a una Enoteca donde contaría con personal cualificado para una compra tranquila y sin sorpresas.





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