Como sucede cada año en el Vinitaly, no quisimos perdernos una visita al stand de Allegrini, donde, como de costumbre, probamos las nuevas añadas de una selección de los vinos producidos por la bodega en Valpolicella y en las dos fincas toscanas.
Hemos decidido concentrarnos en La Poja, vino producido con uvas Corvina Veronese en pureza en el viñedo homónimo. La Poja, que da nombre al vino, es un pequeño viñedo de suelo calcáreo de tres hectáreas situado en la cima de la histórica finca La Grola.
A pesar de la gran tradición de la bodega –y de todo el sector de la Valpolicella– en la aplicación de las técnicas de pasificación de las uvas para la producción de Amarone y Recioto, esta Corvina no sufre absolutamente ningún proceso de concentración, permitiéndonos quizás comprender cuáles son las enormes potencialidades de esta gran variedad local. Otra particularidad es la singular elección de vinificar la Corvina en pureza, mientras que la tradición de los vinos de la Valpolicella prevé su ensamblaje con otras variedades autóctonas como la Rondinella, la Oseleta, la Molinara y otras más.
La vinificación se caracteriza por el prensado suave y la fermentación de no más de dos semanas a temperatura controlada en acero inoxidable. Después de la maloláctica, que se lleva a cabo de forma natural en madera, el vino afina en barricas nuevas de Allier durante 20 meses, seguidos de otros 10 que transcurren en botella.
La Poja degustada es la cosecha 2009. La añada se distinguió por un adelanto del brotamiento y de las fases fenológicas en general. A principios de primavera hubo abundantes lluvias, que sin embargo fueron compensadas por las elevadas temperaturas y la escasez de precipitaciones durante el verano. Desde principios de septiembre se registraron condiciones climáticas óptimas, caracterizadas por escasas lluvias, insolación más que buena y una notable oscilación térmica entre el día y la noche. Sobre todo la notable cantidad de horas de luz y la marcada oscilación térmica permitieron a las uvas completar su maduración fenólica y enriquecer su perfil aromático.
Pasamos a la degustación.
El vino se presenta con un hermoso color rubí muy intenso y casi impenetrable. La nariz es compleja y bellísima, desprendiendo aromas frutales de cereza madura, frambuesa y mora. Luego percibimos notas especiadas de canela, vainilla, aportación olfativa aportada sin duda por la madera. Después regaliz y tostados de café amargo, de torrefacción. Finalmente percibimos notas finamente vegetales. En boca el vino es cálido con sus casi 15 grados, con la suavidad bien equilibrada por la marcada frescura y por el corpulento tanino, por cierto finísimo y perfectamente integrado en el vino.
Grande la estructura (¡34 g/l de extracto!). Los retornos frutales y levemente amargos envuelven el paladar y hacen la bebida deliciosa y larguísima.
Vino todavía muy joven, pero ya armónico, de gran elegancia y agradabilidad. Madurando en botella durante algunos años más, estará sin duda en condiciones de demostrar toda su inmensa clase, pero ya hoy La Poja es capaz de acompañar preparaciones importantes como asados de caza guarnecidos con funghi porcini.





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