Y parece que es precisamente el caso de este vitigno, destinado a la extinción debido a su bajo rendimiento, y que en cambio se ha ganado un espacio importante entre los vini bianchi italiani.
Vitigno autóctono de la zona de Ascoli Piceno en el sur de las Marche, del norte de Abruzzo y algunos territorios de Lazio y Umbria, en otro tiempo era utilizado como uva de corte para mejorar algunos uvaggi.
Conocido desde la antigüedad, descuidado porque se le prefería el más rentable pastoreo de ovejas (quizás de aquí proviene su nombre), llegado hasta nuestros días a pesar de las dificultades relacionadas con su productividad, es sobre todo en las Marche donde este vitigno ha sabido dar lo mejor de sí en la última década, revalorizado por el compromiso y la visión de futuro de algunos produttori marchigiani.
El primer hito importante se alcanza en 2001 con la Doc Offida que, además del pecorino, se caracteriza por la presencia de otro vitigno autoctono a bacca bianca, la passerina; sin olvidar el Offida Rosso.
Un paso importante, pero no el único, ya que en 2011 la Doc Offida se convierte en Docg!
PECORINO, ¿POR QUÉ?
El vino obtenido presenta vivos tonos amarillo pajizo con reflejos verdosos, pero es en los aromas donde da lo mejor de sí. El impacto es intenso y elegante con marcadas notas de flores y frutas como ginesta, piña y manzana reineta, seguidas de matices de regaliz y anís.
En boca destacan una buena estructura y una agradable frescura gracias a una importante acidez, rasgo distintivo de este vitigno. A medida que el vino se calienta en boca reaparecen agradables notas frutales y minerales.
Debe servirse a una temperatura de entre 8 y 10 grados, aunque probarlo un poco más cálido podría deparar algunas agradables sorpresas en nariz. Se marida perfectamente con muchos platos típicos marchigiani, especialmente a base de pescado como guazzetti, antipasti di frutti di mare, zuppe marinare, ravioli con filetti di sogliola y fritti misti.





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