El lago de Caldaro, Kalterer See en alemán, es un espejo de agua entre los viñedos del Oltradige, al sur de Bolzano. A su alrededor nace uno de los tintos más típicos del Trentino-Alto Adigio: un vino ligero y aromático, para beber fresco. La denominación, reconocida en 1970, se extiende entre las provincias de Bolzano y Trento, con unas 285 hectáreas de viñedo y una producción de 16.300 hectolitros.
El reino de la Schiava
El pliego exige al menos un 85 % de Schiava, en sus variedades Gentile, Grigia y Grossa; el resto puede proceder de otras uvas tintas, a menudo Lagrein, que aporta color y estructura. La graduación mínima es del 10,5 % y no se fijan crianzas mínimas. Además del Rosso existe el Scelto, o Auslese, de uvas seleccionadas y más maduras.
Classico y Superiore
La zona Classico comprende los municipios de Appiano, Bronzolo, Caldaro, Cortaccia, Egna, Montagna, Ora, Termeno y Vadena, en las colinas más cercanas al lago. Solo aquí puede elaborarse el Superiore. Es el corazón histórico de la denominación, con viñedos en pérgola que bajan hacia el agua.
En la copa el Lago di Caldaro es rojo rubí claro, casi transparente. Huele a cereza, frambuesa, violeta y almendra; en boca es suave, con poco tanino y una agradable frescura. Se sirve ligeramente fresco.
Una historia antigua
En torno al lago la vid ya se cultivaba en el siglo sexto a. C., y el vino local se apreciaba también en la Roma imperial. En la Edad Media nobles, obispos y monjes lo llevaban a Austria y al sur de Alemania. Desde principios del siglo veinte, bodegas cooperativas y empresas han hecho de la viticultura un recurso central de la zona. En la mesa acompaña speck, canederli, carnes blancas, trucha y quesos de montaña: es el tinto de la merienda tirolesa.


