El Sforzato (o Sfurzat, como se llama localmente) es el vino más característico y particular de la Valtellina. Se obtiene tras un largo apasamiento de las uve Chiavennasca (como llaman los valtellineses al Nebbiolo) que se dejan sobre bastidores de madera cubiertos con cañas dispuestas en paralelo y unidas por ataduras transversales. Estos bastidores se colocan en locales especiales hasta enero y, en algunas vendimias, incluso hasta los primeros días de marzo. El frío seco del invierno hace que la uva pierda entre el 30 y el 40 por ciento de su peso, concentrando el tanino, los azúcares y el conjunto aromático.
Conti Sertoli Salis produce un gran Sfurzat, el Canua. El vino, tras el apasamiento de las uvas, vinifica en acero y madera. La elevada densidad azucarada del mosto (de aproximadamente el 30%) provoca una ralentización de los procesos fermentativos. Por ello el mosto permanece en contacto con los hollejos durante más de dos semanas y, al término de la fermentación, el vino supera regularmente los 15° alcohólicos. Tras los trasiegos, el vino reposa en barrique y tonneau de roble durante dos años y en botella por otros 12 meses.
Veamos cómo hemos percibido las dos muestras degustadas.
Sforzato della Valtellina Canua 2008
Se presenta con una vestimenta rubí ligero con ribete granate y en nariz ofrece atractivas notas de rosa, de mermelada de cereza, de ciruela, luego tomillo y especiados de vainilla y canela, regaliz y minerales en el final. En boca el enorme tanino y la punzante acidez encienden una hermosa competición con los cerca de 15 grados alcohólicos. Aún sin equilibrio, el vino se encuentra decididamente en fase evolutiva y muestra una persistencia gusto-olfativa que se mide en minutos. Grande el horizonte que tiene por delante.
Sforzato della Valtellina Canua 2004
Vino de color granate con matices anaranjados, en el olfato percibimos sensuales aromas etéreos, que se abren luego a un espectro olfativo que va desde las flores marchitas hasta la confitura de frutos del bosque, del tabaco dulce a la nuez moscada, de tonos achocolatados a un final de eucaliptol. Boca enorme con una considerable trama tánica y una importante acidez, ya bien domadas por el tiempo y equilibradas por el alcohol y la suavidad, que sitúan al vino en perfecto equilibrio. Una condición de madurez que pensamos puede durar aún muchos años más. Larguísimo el final aromático con evidentes retornos balsámicos.
Vino decennal, que se encuentra en excelente estado de integridad y agradabilidad y que promete aún mucho en el futuro.





¿Qué opinas?
Inicia sesion para dejar un comentario