Copertino es una pequeña ciudad del Salento, en la provincia de Lecce, en la llanura que baja del interior hacia el mar Jónico. Aquí el Negroamaro, la uva emblema de la península salentina, da vinos tintos y rosados de gran carácter. La denominación, reconocida en 1976, comprende por entero los municipios de Copertino, Carmiano, Arnesano y Monteroni, y parte de los de Galatina y Lequile. Los viñedos ocupan unas 76 hectáreas, con una producción de 6.220 hectolitros.
Las reglas
El pliego exige al menos un 70 % de Negroamaro. El resto puede proceder de Malvasia Nera, Montepulciano y Sangiovese, con el Sangiovese como máximo al 15 %. La graduación mínima es del 12 %. Los tipos son el Rosso, el Rosato y el Riserva; este último envejece al menos dos años y no sale antes del 1 de noviembre del segundo año tras la vendimia.
En la copa
El Copertino Rosso es rubí intenso con reflejos granates, con aromas de ciruela, mora, cereza en licor, tabaco y monte mediterráneo, y ese final ligeramente amargo del que, según una hipótesis, el Negroamaro toma su nombre. El tanino es suave, el cuerpo pleno. Con el tiempo el Riserva desarrolla notas de cuero, especias y cacao.
El Rosato es una tradición antigua del Salento, tierra de grandes rosados de Negroamaro: color cereza, aromas de frutos rojos y flores, frescura y salinidad.
En la mesa
El Rosso acompaña la cocina salentina: ciceri e tria, orecchiette con salsa de carne, involtini, carnes a la brasa y quesos curados como el canestrato. El Rosato va bien con fritura de pescado, pittule, salsas de tomate y pescado azul. Más al norte en Apulia, el Valle d'Itria ofrece blancos frescos y otros tintos de Negroamaro y Primitivo.

