¿Cómo puede un proceso tan antiguo como la vendimia no volverse monótono?
La vendimia no es un "proceso" sino un verdadero ritual, que cambia cada vez, de lugar en lugar, ¡de vino en vino!
Desde las vendimias improvisadas donde los niños aplastan los granos con los pies, hasta las más sofisticadas e innovadoras puestas en práctica por estudiosos y empresas.
Sin embargo, también hay quienes han ido más allá y para "crear" un vino más que especial han utilizado como ingrediente atípico la imaginación.
El vino de Neptuno
Pierluigi Lugano, por ejemplo, patrón de la empresa italiana Bisson; además del vino, Pierluigi está fascinado por el mar y las historias que este trae consigo, en sus fondos y entre sus olas.
En particular, Lugano adora los naufragios y así decidió, junto a su hija Marta, conservar algunas botellas a unos 60 metros de profundidad, donde la temperatura es de unos 15 grados y la penumbra es constante.
Estas condiciones, unidas a la presión atmosférica y a la ayuda del Dios Neptuno, han dado vida a ABISSI, ¡el espumante sumergido! 6500 botellas conservadas en la bahía de los ingleses, en la zona de Portofino, durante unos 18 meses.
El vino al que "solo le falta hablar"
Desafiamos a cualquiera a no pensar en el mármol cuando se habla de Massa.
De las canteras de esta zona han nacido obras de arte a las que "solo les falta hablar", entonces ¿qué pasaría si conserváramos allí un buen vino?
Idea fija de Pier Paolo Lorieri, propietario del potere Scutarola, quien con la complicidad de Stefano Grassi, construyó una bodega en el interior de una cantera de mármol.
Techo altísimo, ambiente envolvente, paredes escuadradas y suaves tonos de rosa y verde en las paredes, y justo allí, una barrica de mármol esculpida especialmente para la fermentación.
Rodeados por este sugestivo escenario, es posible participar en la degustación del Vino di Marmo, cuyo componente emocional juega un papel primordial en la percepción sensorial, facilitada también por las degustaciones de lardo y queso local.
Las ánforas del Cáucaso
El más "clásico" de estos métodos alternativos es la vinificación en ánfora.
Antiguos hallazgos encontrados en Georgia han sido la inspiración para algunos viticultores del Friuli Venezia Giulia. El más famoso de estos es sin duda Josko Grayner, que produce en la tenuta a Lenzuolo Bianco, cerca de Gorizia.
Su vino es totalmente biológico, abonado con el uso de estiércol y sin ningún uso de componentes químicos ni tecnología.
Esto solo ya bastaría para muchos para catalogar su vino como "imprescindible", pero Josko ha hecho todo más mágico y fascinante utilizando grandes tinajas de arcilla llegadas del Cáucaso como cuna del vino.
Tras el paso por las ánforas, su Ribolla y el Breg son afinados en roble y embotellados con luna menguante.
El vino que cumple tus deseos
¿Qué ocurre en el sur?
En Contessa Entellina, desde 1998 nació la vendimia nocturna.
Gracias a este fascinante experimento, las uvas de Chardonnay se trabajan evitando simplemente fermentaciones no deseadas y ahorrando un 70% de energía en el enfriamiento antes del prensado.
El vino producido se llama "Donnafugata" de Antonio Rallo y se vendimia el 10 de agosto, con ocasión de San Lorenzo. La noche de las estrellas fugaces, la pequeña empresa abre las puertas de sus viñedos para involucrar y compartir con los curiosos este momento especial.
¡Quién sabe si pidiendo un deseo con cada botella descorchada, alguno no se hace realidad!





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