Vinitaly 2022 marca el relanzamiento de las grandes ferias del wine & food, con cifras prepandemia: 4.400 empresas expositoras, 19 países representados, 700 top buyers de 50 naciones acreditadas. Tras la experiencia del Vinitaly Special Edition del año pasado, la manifestación italiana más importante del vino regresa en un contexto complejo.
A pesar de que las cifras de la feria han vuelto casi a los niveles de 2019, con un récord de exportación del vino italiano de más de 7 mil millones de euros, asistimos a importantes problemas vinculados a la situación internacional. Hablamos del incremento de los costes de las materias primas, de la escasez de suministro de materiales como el cartón y las botellas, de la crisis desencadenada por la guerra entre Rusia y Ucrania, con el consiguiente fortísimo aumento de los costes energéticos y del transporte. Y con una pandemia aún no del todo superada de fondo. Una especie de "tormenta perfecta" para el sistema Italia en recuperación. Pero hay más, como veremos.
El tema central es sin duda el incremento de los costes: el cartón se ha duplicado, el vidrio +25%, los tapones +40%, el transporte por carretera +25%, los fletes marítimos +400% (respecto a 2020). Pero también está el tema de la disponibilidad de las materias primas: muchas papeleras están parando o ralentizando la producción; para el vidrio la situación es cuanto menos dramática; para algunos sectores muy intensivos en energía, como las destilerías, el continuo aumento del precio de la energía está teniendo efectos desastrosos.
Volviendo a las cifras alentadoras, el año pasado el equivalente a 600 millones de botellas de vino italiano tomó rumbo a Estados Unidos y Canadá, por un contravalor de 2.700 millones de dólares y un crecimiento sobre 2020 del 17%. En ese mismo año los dos países norteamericanos totalizaron una importación de vino por más de 9.300 millones de dólares, casi 1/4 del valor global de las importaciones de vino.
¿Es todo oro, entonces, lo que reluce en el mercado más codiciado por los productores italianos? No es exactamente así y no solo por el incremento de los precios y la escasez de materias primas o por los vientos de guerra. Existe también una cuestión demográfica que amenaza con cambiar profundamente con el tiempo la estructura del consumo en el primer mercado mundial, Estados Unidos. En los últimos tres años, EE.UU. ha perdido 12 millones de consumidores habituales de vino (pasando de 84 a 72 millones en 2021), en un panorama actual donde casi la mitad de los wine lovers se concentran en la franja de mayor edad. Quienes abandonan la copa de vino son las personas más jóvenes (entre 21 y 41 años), responsables de una hemorragia de 11 millones de consumidores. A día de hoy esta franja de la población –aproximadamente la mitad de los consumidores– representa solo el 28% del mercado.
Además, la inflación galopa también en Estados Unidos (+7,9%, al nivel más alto en 40 años) y el vino italiano corre el riesgo de frenar su carrera en el primer mercado mundial. Esta coyuntura producirá daños importantes a las exportaciones del vino italiano al otro lado del océano.
Cifras alentadoras, pues, en un contexto internacional, sin embargo, muy crítico y con tendencias severas y preocupantes. Y todavía no es todo.
Recorriendo la feria tuve ocasión de detenerme en los stands de Terredora, Casale del Giglio, Dei y muchos otros. Pero algunos de los productores históricos no estaban presentes, mientras que otros dudan en participar el próximo año. Dos años de pandemia les han obligado sin duda a realizar importantes ahorros, como los costes que se asumen por estar presentes en la feria. Pero dos años de ausencia también han hecho conscientes a muchas bodegas de que se pueden hacer negocios con el extranjero también prescindiendo de la feria.
Sin mencionar la postura del presidente del Consorzio di tutela Barolo, Barbaresco, Alba, Langhe e Dogliani, Matteo Ascheri, según quien "para los productores ha llegado el momento de despedirse del Vinitaly porque" –según él– "hoy existen herramientas más eficaces y económicas para dar a conocer sus vinos".
En definitiva, registramos sin duda un fuerte relanzamiento del vino italiano, con Vinitaly como emblema de todo nuestro movimiento enológico: entre luces y sombras, con nubarrones en el horizonte y nuevas tendencias por interpretar.





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