Controguerra es un pueblo de la provincia de Teramo, en el rincón noreste de los Abruzos, en las colinas entre el río Tronto y el mar. La DOC que lleva su nombre, reconocida en 1996, comprende por entero los municipios de Controguerra, Torano Nuovo, Ancarano, Corropoli y Colonnella. Es una denominación pequeña, unas 39 hectáreas y 2.230 hectolitros, pero con una gama de vinos muy amplia.
Blancos y tintos
El Bianco exige al menos un 50 % de Trebbiano y al menos un 10 % de Passerina. Después están los blancos varietales, cada uno con al menos un 85 % de la variedad: Pecorino, Passerina y Chardonnay. El Rosso y el Rosato exigen al menos un 70 % de Montepulciano; el Rosso existe también como Riserva y como Novello. Completan la gama el Cabernet y el Merlot, con al menos un 85 % de sus variedades. La graduación mínima es del 11,5 %.
Burbujas, passiti y Annoso
El Spumante Metodo Classico une al menos un 60 % de Trebbiano y al menos un 30 % de Chardonnay, Pecorino y Verdicchio. Permanece al menos 18 meses sobre lías, y el Millesimato al menos 24. Entre los vinos dulces están el Passito Bianco, de Malvasia, Passerina y Trebbiano, y el Passito Rosso, de Montepulciano, que no salen antes del 1 de diciembre tras la vendimia. La versión más rara es el Annoso, un passito que envejece al menos 30 meses.
El Pecorino de Controguerra es fresco y salino, con aromas de hierbas aromáticas y fruta amarilla; el Rosso de Montepulciano es pleno, con fruta negra y tanino suave.
Una tradición renovada
La zona de Teramo tiene una historia vitícola antiquísima, pero hasta el siglo dieciocho la producción siguió siendo artesanal. A partir de la segunda mitad del siglo diecinueve la viticultura empezó a modernizarse gracias a figuras como Giuseppe Devincenzi y Giuseppe Montori. Hoy los vinos de Controguerra acompañan la cocina de Teramo: el Pecorino con las scrippelle y el pescado del Adriático, el Rosso con el timballo y las carnes a la brasa. En la misma provincia, el Montepulciano encuentra su expresión más alta en las Colline Teramane.

