HISTORIAS DE VINO
  • 2 DE SEPTIEMBRE DE 2026
  • 2 min
  • 205 lecturas

Gato sommelier - Contest #StorieDiVino

Es improbable tener que ver con un gato sommelier, y sin embargo yo, con la suerte que me caracteriza, tengo la fortuna de conocer uno. Vive en la vieja cantina social de mi pueblo, y no lleva el tastevin por pura cuestión de comodidad, negándose también a...

WineAtWine

por WineAtWine
Redacción Wine at Wine

Gato sommelier - Contest #StorieDiVino

Es improbable tener que ver con un gato sommelier, y sin embargo yo, con la suerte que me caracteriza, tengo la fortuna de conocer uno. Vive en la vieja cantina social de mi pueblo, y no lleva el tastevin por pura cuestión de comodidad, negándose también a portar el menos comprometedor cascabel. Es altivo, el minino: gris con las patas blancas, tiene largos bigotes que vibran frente a los barriles, según un instinto y una lógica que no se puede comprender. Lamiendo unas pocas gotitas caídas en el suelo ha adquirido un conocimiento preciso y profesional para orientar cada solicitud.

Si pudierais presentaros en su puerta, porque vamos, está bien claro que él es el dueño del cotarro, os miraría con suficiencia y, en consonancia con vuestra necesidad alcohólica, como un intérprete de emociones, os sugeriría uno de los muchos vinos de la cantina, entre Monica, Carignano, Vermentino, y otros, casi siempre contradiciendo vuestros propósitos iniciales. Para el felino sommelier maridar un vino con una experiencia no es cosa menor, más aún cuando el vino ya es una experiencia consumada, y no hay que atreverse a forzar su veredicto con improbables tecnicismos de aficionados del vaso. Una vez, entre las tantas otras ventas conducidas y maulladas con benevolente insolencia, quería comprar un Cannonau DOC para impresionar a mi pretendiente de entonces, proponiéndole una cena y también una mujer intensa y fuerte, "de gran estructura y cuerpo" como el propio vino. El minino comenzó a entretenerse meditabundo, mientras se limpiaba larga y rítmicamente el espeso rabo. En esos momentos dudé, esperando finalmente tener que irme sin botella a modo de castigo por mi descarada pretensión. Increíblemente me dio su aprobación y se acercó al barril del Cannonau, olisqueándolo con complacida satisfacción y dejándose luego beatamente rascar el lomo con el consiguiente ronroneo ruidoso. Tras tantas pruebas la alumna había alcanzado, aunque sin superarlo, al maestro traductor de promesas a 13 grados que rechaza la celebridad y los platillos plateados al cuello.

Añade Wine at Wine a tus fuentes de confianza para no perderte nada.

Añadir en Google
Compartir:

Valora este articulo

5/5 (3 votos)

¿Qué opinas?

Inicia sesion para dejar un comentario

COMINCIAMO UNA CONVERSAZIONE!

Hai una cantina, un wine bar, un'enoteca, organizzi eventi o lavori nel mondo del vino? Oppure sei un appassionato con una storia da raccontare? Contattaci e scopriamo come creare valore insieme.

Contattaci