El 29 de noviembre de 2014 se cumplirán diez años de la muerte de Luigi Veronelli: periodista, escritor, filósofo, gastrónomo; unánimemente reconocido como el iniciador de la moderna crítica enogastronómica.
A la espera de esa fecha se ha constituido el "Comitato Decennale Luigi Veronelli", que, a través de un nutrido calendario de eventos, se propone recordar al periodista fallecido y transmitir y difundir su pensamiento y sus obras.
Para quien lo desee, existe una recopilación parcial pero significativa en una biografía suya escrita recientemente por Gian Arturo Rota y Nichi Stefi, colaboradores suyos durante mucho tiempo.
El legado de Luigi Veronelli es importantísimo y de gran actualidad para todos.
Estimado a nivel mundial, de Veronelli se habló en un post de Egle Pagano en el Blog'N'Rollo del Secolo XIX donde se enfatiza el importante papel desempeñado por Luigi, quien tuvo el mérito de transmitir al gran público el placer de degustar el vino para apreciar su complejidad organoléptica, pero también el deseo de descubrir su origen territorial, así como la historia de quienes lo elaboraron.
Veronelli no solo actuó como guía y motor a lo largo del sendero de sabores y aromas, sino que también indicó a la crítica y al periodismo el camino de la comunicación correcta: aquella hecha de competencia y pasión; en definitiva, un ejemplo para todos.
No el último mérito que se le atribuye fue el de brindar continuo apoyo, ayuda y aliento a los productores artesanos, considerándolos como autores de algo que es parte integrante de la alegría de vivir.
Veronelli, al narrar el componente estético y hedonístico del vino, nunca olvidó su vínculo con la tierra y con los hombres y mujeres que la trabajan; defendió con vigor y lucidez los vinos y los alimentos fruto de la civilización campesina, hecha de cultura, saberes y respeto por el territorio y el medio ambiente, frente a una globalización homogeneizante y empobrecedora.
Luigi utilizó y hábilmente forjó un lenguaje completamente nuevo, hecho de referencias a imágenes y remisiones a sensaciones emocionales, y sus obras representan todavía hoy un vademécum para quienes hablan o escriben de vino.
A la luz de los actuales deseos de las personas por la autenticidad, trazabilidad y singularidad territorial de los productos agrícolas, es evidente su extraordinaria visión de futuro y la gran vigencia de su pensamiento.
Por mi parte, gracias por haberse posicionado en defensa de los vinos y los alimentos genuinos, fruto de saberes arraigados en los más diversos territorios que deben ser preservados.
Gracias por haber dejado una huella importante en este sentido con la que confrontarse.





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